ARTESANAS
Nuestra marca cobra vida a través del oficio de siete mujeres artesanas y madres de nuestra comunidad. Cada una aporta su experiencia y dedicación para crear piezas de alta calidad, elaboradas a mano mediante técnicas de tejido y crochet, bajo la dirección creativa de Jose Vilca.
Desde el comienzo, sentimos el deseo de trabajar con mujeres de nuestra comunidad. Un día, caminando por las calles, conocimos a una mujer que llevaba una blusa tejida a crochet. Nos contó que la había hecho su amiga Isela. Meses después, Isela se convirtió en la primera artesana en formar parte de nuestro atelier. A través de ella conocimos a Wilman, su amiga cercana, quien teje desde niña y que hoy está al frente de nuestras piezas de crochet, con un conocimiento profundo e intuitivo de este oficio.
Unos meses más tarde conocimos a Lucila y Diana, quienes viven en una zona más alta de nuestro distrito, El Cerrito de La Virgen. Fue entonces cuando nuestro trabajo comenzó a adquirir un ritmo más colectivo. Con todas ellas emprendimos una exploración compartida y muy dedicada del tejido, que se extendió durante casi dos años. Durante ese tiempo, y hasta hoy, hemos intercambiado no solo técnicas y horas en el atelier, sino también momentos para conocernos y escucharnos de verdad; uno de los mayores regalos que este proyecto nos ha dado.
Hoy seguimos adelante como una familia. El trabajo es importante para nosotros, pero también lo es todo aquello que lo rodea: nuestras conversaciones, la cercanía y las formas en que estamos presentes las unas para las otras…
Descendemos de distintos lugares de Trujillo y también de más lejos. Algunas de nosotras, o nuestros padres, llegamos desde los Andes y otras regiones, dejando atrás paisajes maravillosos y tradiciones que nos han acompañado por generaciones.
En medio de todo ello, el tejido se convierte en un hilo que nos conecta: no solo entre nosotras, sino también con quienes somos y con el lugar de donde venimos.
